jueves, 5 de octubre de 2017

¿SERÁ CIERTO QUE “LOS DOCENTES DE HOY NO TIENEN VOCACIÓN SINO PROFESIÓN”?

       El docente es la persona que forma, ayudando a sacar del interior de cada uno lo mejor que lleva dentro, como lo hizo Sócrates en su momento. Esto no se puede hacer ni imponiendo, ni simplemente informando, sino razonando, dialogando y deliberando, como lo hizo nuestro señor Jesucristo.
      Entonces de que debemos convencernos,  de que la enseñanza, es una actividad fuertemente vocacional, o la posición de nuestros colegas que  ponen el énfasis en la idea de la profesión.
        En este contexto, surge entonces la incertidumbre que lleva a preguntarnos: ¿Qué es más importante vocación o profesión? Hoy la función mediadora del docente y la intervención educativa, implica tener una actitud innovadora y positiva día tras día, ya que lo único permanente es el cambio, convirtiendo los grandes pilares de la educación en acciones concretas en las aulas, brindando a los estudiantes espacios para pensar y ser críticos y creativos, en donde no solamente importe saber más sino descubrir que podemos vivir mejor con menos cosas, que interesa más cultivar a la persona, el “ser” que el “tener”, concibiendo un estilo de vida más humano centrándolo en la calidad de las relaciones y en la solidaridad más que en el individualismo competitivo que ha prevalecido hasta este momento.
         Hoy no puede  subsistir en el mundo de la enseñanza más que la persona con una vocación  a toda prueba. La vocación no es un propósito, es algo que está dentro de nosotros mismos una fuerza irresistible.
        La profesión es el resultado de una elección racional y consciente de acuerdo a una necesidad social o tendencia.
             Podemos decir; un trabajo bien hecho es obra de alguien a quien le gusta lo que hace.




                                               " EL AMOR ES UN DIVINO ARQUITECTO"

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